miércoles, 15 de abril de 2020

LA IMPORTANCIA DE PREPARARSE PARA SER PIADOSO





Cuando se acerca la temporada de verano, decidimos cuidarnos mejor, hacer ejercicio, comer correctamente y, tal vez, bajar algunos kilos de más, para lograr estar en forma este verano.

Por eso, nos esforzamos por alcanzar la mejor condición física posible. Tratamos de comer más o menos lo correcto, aunque nos encanta el pollo frito y el ceviche. Levantamos pesas y caminar, pero sabemos que nuestros cuerpos no van a seguir mucho tiempo en este mundo. Y nuestras fuerzas están disminuyendo.

Pablo nos dice:
1 TIMOTEO 4: 8
porque el ejercicio corporal para poco es provechoso, pero la piedad para todo aprovecha, pues tiene promesa de esta vida presente, y de la venidera.

EL EJERCICIO CORPORAL PARA POCO ES PROVECHOSO. El ejercicio físico trae algún provecho. También tiene algún valor para el MINISTERIO DE JESUCRISTO. El pastor que es negligente en el cuidado de su cuerpo puede acortar su tiempo de servicio. Sin embargo, el valor del ejercicio físico y de la preparación es limitado.

Lo que es importante es el prepararse para ser piadoso. La PIEDAD no es algo que nosotros hagamos por nuestra propia cuenta, sino que consiste en la fe y en la vida que Dios obra en nosotros: PARA TODO APROVECHA. El TODO es global. Incluye tanto la vida presenta como la vida venidera. ¡Que maravillosas promesas del amor y de la preocupación perdurables de Dios tiene el cristiano para esta vida terrenal!  Sencillamente no hay comparación entre lo que es POCO PROVECHO y lo que PARA TODO APROVECHA. Sin embargo, ¡cuán fácilmente nos distraemos de espiritualidad y de la piedad, para prestarle más atención a lo que es solamente de valor para el cuerpo y para esta vida!

La piedad puede parecer aburrida, atemorizante e inalcanzable, pero su esencia es, simplemente, el amor generoso: ocuparse más de los demás que de uno mismo. Esta clase de amor es difícil que aparezca, pero surge al estar en la presencia del amor personificado. Crecemos en amor y nos volvemos más amorosos cuando nos sentamos a los pies de Jesús, lo escuchamos y charlamos con Él. De este modo nos asemejamos cada vez más a aquel que es amor “El que no ama, no ha conocido a Dios; porque Dios es amor” (1. Juan 4: 8).

A mí me parece que la vida es un viaje hacia el amor y que no hay nada más hermoso que una persona piadosa. Sin duda, el ejercicio físico es bueno, pero hay algo muchísimo mejor: AMAR.


RLM